Un día para honrar y agradecer a nuestros padres, reflejo del amor de Dios. Mensaje de los sacerdotes para los papás de la comunidad parroquial.
Queridos hermanos,Hoy, 16 de junio, celebramos en Argentina el Día del Padre, una ocasión especial para honrar y agradecer a aquellos hombres que, con amor y dedicación, han asumido la noble misión de ser padres. En este día, nuestra parroquia desea extender un caluroso saludo y un sincero agradecimiento a todos los padres de nuestra comunidad.
Ser padre es un llamado divino, una vocación que refleja el amor y la protección de nuestro Padre celestial. En cada gesto de cariño, en cada palabra de aliento, en cada acto de sacrificio, los padres demuestran una imagen del amor incondicional de Dios. Hoy, queremos reconocer y celebrar ese amor, esa entrega que muchas veces pasa desapercibida, pero que es fundamental para el crecimiento y la felicidad de nuestras familias.
Jesús nos enseña en el Evangelio de San Lucas (15, 11-32) la parábola del hijo pródigo, una historia que nos muestra el profundo amor y la misericordia de un padre hacia su hijo. Esta parábola es un espejo del amor de Dios hacia cada uno de nosotros, un amor que perdona, que espera con paciencia y que siempre está dispuesto a recibirnos con los brazos abiertos. De la misma manera, muchos padres de nuestra comunidad encarnan este amor en su vida diaria, guiando y apoyando a sus hijos con sabiduría y compasión.
En este Día del Padre, los invito a todos a orar por nuestros padres, tanto los presentes como los que ya han partido a la casa del Padre celestial. Demos gracias a Dios por su presencia en nuestras vidas, pidamos por su salud y bienestar, y roguemos para que sigan siendo signos vivos del amor de Dios en nuestro mundo.
Además, los animo a que este día sea una oportunidad para fortalecer los lazos familiares, para expresar nuestro amor y gratitud a nuestros padres. A veces, las palabras sencillas y los gestos pequeños pueden significar mucho más de lo que imaginamos.
Que el Señor bendiga abundantemente a todos los padres de nuestra comunidad y que la Virgen María, modelo de amor y fidelidad, interceda por ellos y los guíe siempre en su camino.
Con afecto en Cristo,
P. Hernán y P. Tomás.

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