El pergamino, bellamente enmarcado y colocado a los pies del altar, lleva impreso el rostro sereno del Santo Padre y un mensaje que otorga de corazón la Bendición Apostólica al Pbro. Hernán Arismendi y a toda la comunidad de la parroquia. En él, se invoca la intercesión de la Virgen Santísima y se pide abundancia de gracias divinas para todos los fieles.
Esta bendición llegó desde Roma por vía postal la semana pasada, gracias a las gestiones realizadas por Pablo Gareis, un feligrés de la comunidad que se encontraba en la Ciudad Eterna durante el reciente cónclave y elección del nuevo pontífice.
Este gesto fortalece el espíritu de unidad y anima a la comunidad a seguir caminando con esperanza, en fidelidad al Evangelio y en comunión con la Iglesia universal. La presencia de este pergamino en el templo es mucho más que un reconocimiento: es una invitación a renovar la fe y a sentirnos parte viva de la gran familia de los hijos de Dios, conducida por el Papa, signo de unidad para todos los cristianos.

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