Durante el 2025, Cáritas Oro Verde sostuvo su compromiso con las familias con alguna necesidad de nuestra comunidad a través de gestos concretos de ayuda, acompañamiento y trabajo solidario. Este balance anual quiere ser una forma de agradecer, informar y renovar la esperanza.
El año 2025 fue para Cáritas Oro Verde un tiempo de trabajo constante, silencioso y profundamente humano. A lo largo de los meses, gracias a la colaboración de muchas personas, se pudo acompañar a familias, estudiantes, adultos mayores e instituciones que atravesaron distintas situaciones de necesidad.
De manera mensual, se realizó la entrega de bolsones de alimentos básicos —leche, azúcar, fideos, yerba, arroz y tomate— a unas quince familias y estudiantes, sosteniendo una ayuda regular que buscó aliviar lo cotidiano y llevar tranquilidad a los hogares. A este acompañamiento se sumó la compra y entrega de frazadas para quienes lo solicitaron, especialmente en los meses de frío, y la adquisición de una pantalla para estufa destinada a una familia de bajos recursos.
La atención a situaciones particulares también estuvo muy presente. Se colaboró con la entrega de una cama, colchón y ropero —recibidos como donación— a una familia que lo necesitaba; se brindó durante un tiempo prolongado asistencia integral a una abuela del barrio Tezanos Pinto con medicamentos, ropa, pañales y alimentos; y se respondió a múltiples pedidos puntuales de pañales y medicamentos de personas que se acercaron buscando ayuda.
En el plano institucional y comunitario, Cáritas Oro Verde acompañó a distintos espacios solidarios. Se brindó apoyo con meriendas al merendero del barrio El Triangular; se colaboró semanalmente con ropa, calzado y diversos elementos para familias de bajos recursos que conviven con distintas discapacidades; y se ayudó en la organización y premios del Té de los Abuelos del grupo Jesús Misericordioso. Además, se entregó un radiador donado a la Escuela Tabaré y ropa y calzado al Hospital San Roque.
La red solidaria se extendió también a otras comunidades y delegaciones de Cáritas. Se colaboró con ropa y calzado a distintas delegaciones, y de manera habitual con los merenderos Cielo Abierto y Misionando con María de la Parroquia Nuestra Señora de la Piedad, llevando ropa, calzado, diversos elementos y donando un freezer que necesitaban. Asimismo, se acercaron ropa, calzado y comestibles al merendero El Perejil.
Entre los gestos que quedan como signo de comunión, se recibió la donación de una silla de ruedas por parte de la familia Del Prado, que quedó a disposición de la institución para quienes la necesiten. También se contó con la valiosa colaboración de una alumna de la Universidad Siglo XXI, que realizó pasantías solidarias, aportando su tiempo y compromiso al servicio.
Para sostener todas estas acciones, se llevaron adelante Ferias Americanas con donaciones de personas y comercios, y se realizó el Viaje a las Aldeas, iniciativa que permitió recaudar fondos destinados a la compra de alimentos, medicamentos y otros elementos esenciales.
Este balance no es solo una lista de actividades, sino el reflejo de una comunidad que elige mirar al otro con compasión y hacerse cargo. Cáritas Oro Verde agradece profundamente a cada voluntario, donante y colaborador. Gracias a todos, la caridad se volvió presencia concreta y esperanza compartida durante todo el 2025.

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