martes, 6 de enero de 2026

Infancia y Adolescencia Misionera: un año sembrando esperanza

Durante el 2025, la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) de nuestra comunidad vivió un camino intenso de formación, misión y compromiso solidario. Un año marcado por el crecimiento en la fe, la alegría de compartir y el deseo de llevar esperanza a otros.

El año 2025 fue para la Infancia y Adolescencia Misionera un verdadero itinerario de fe y misión. Mes a mes, niños, adolescentes y animadores caminaron juntos, profundizando valores evangélicos y asumiendo con alegría el compromiso misionero que los identifica.

El camino comenzó en marzo con la formación de animadores, un espacio clave para fortalecer el servicio, renovar la vocación y preparar el acompañamiento de los grupos a lo largo del año.

En abril, el eje estuvo puesto en “Aprender a perdonar como Dios nos perdona”, invitando a los chicos a descubrir el perdón como fuente de sanación y encuentro. Durante este mes se inició la confección de las alcancías misioneras, que acompañaron todo el año como signo concreto de compromiso solidario, y se participó de la venta de pizzas a nivel arquidiocesano, destinada a sostener las actividades comunes.

Mayo fue tiempo de celebrar “La alegría de cooperar con los demás”, profundizando el carisma propio de la IAM: la cooperación misionera vivida con esperanza. En ese marco se realizó el campamento para adolescentes, un espacio de encuentro, amistad y crecimiento en la fe.

En junio, la reflexión giró en torno a “La Eucaristía como fuente de esperanza y unión entre hermanos”, ayudando a descubrir la presencia viva de Jesús en la mesa compartida. Además, se llevaron adelante los espacios de ELMI y ELMA, la Escuela de Liderazgo Misionero, fortaleciendo la formación y el compromiso de los animadores.

Durante julio, se trabajó “La Palabra de Dios como fundamento del misionero”, destacando que es la Palabra la que sostiene la misión y anima cada paso del camino.

Agosto, mes propio de la IAM, se vivió con especial intensidad bajo el lema “Misioneros de esperanza entre los pueblos”. Se celebró la Jornada Nacional de la IAM y se realizó una volanteada por las casas de Oro Verde, llevando el mensaje misionero a cada familia y renovando el compromiso con la misión universal.

En septiembre, el tema fue “Ser luz de esperanza para los demás”, animando a los chicos a contagiar esperanza a través del servicio concreto y los pequeños gestos cotidianos.

Octubre, mes misionero por excelencia, invitó a profundizar “La misión de la Iglesia en el mundo”, transmitiendo el gozo de ser misioneros. Se participó del XXV Campamento Arquidiocesano y se acompañaron distintas actividades en el marco de la novena patronal, integrándose activamente a la vida parroquial.

En noviembre, la mirada se posó en María como la primera peregrina, aprendiendo de ella a vivir la misión con disponibilidad, fe y entrega.

Finalmente, diciembre cerró el año con el lema “Nuestras pequeñas acciones son grandes a los ojos de Dios”. Se realizó el cierre de año con niños y papás, la convivencia de animadores y la recaudación final destinada a Albania, fruto del esfuerzo de toda la IAM argentina. El total recaudado a nivel nacional fue de $27.681.680,87, de los cuales $931.734,97 correspondieron a nuestra Arquidiócesis de Paraná.

Este balance es testimonio de un año vivido con alegría, compromiso y espíritu misionero. La Infancia y Adolescencia Misionera sigue sembrando esperanza, recordándonos que cuando los niños y adolescentes se ponen en camino, la misión no tiene fronteras.

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